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Recreación prehistórica en el Cau d'en Borràs de Oropesa del Mar

Cau d’en Borràs: un viaje al corazón prehistórico de Oropesa del Mar

Por Alejandro Castillo
Contenido
  1. Un viaje al pasado en el Cau d’en Borràs
  2. ¿Dónde está el Cau d’en Borràs? Localización y características naturales
  3. ¿Quién descubrió el yacimiento? La historia de Vicente Borràs
  4. Así es el abrigo-sima: un escondite prehistórico en Oropesa del Mar
  5. La vida hace cientos de miles de años: restos de animales y humanos
  6. El trabajo de los arqueólogos: qué se encontró y cómo se estudió
  7. Curiosidades del Cau d’en Borràs: hallazgos sorprendentes
  8. Importancia del Cau d’en Borràs en la historia prehistórica de España
  9. ¿Cómo visitar Oropesa del Mar y descubrir su increíble patrimonio?
  10. Referencias y agradecimientos

Un viaje al pasado en el Cau d’en Borràs

Cuando pensamos en Oropesa del Mar, probablemente nos vienen a la mente sus playas, su castillo medieval o su vibrante paseo marítimo.

Sin embargo, oculto entre las montañas cercanas, existe un rincón mucho más antiguo y fascinante: el Cau d’en Borràs, un yacimiento prehistórico que nos transporta a cientos de miles de años atrás, cuando los primeros humanos y numerosos animales salvajes habitaban estas tierras.

El Cau d’en Borràs no es solo una cueva; es un verdadero testimonio del pasado remoto.

Aquí, arqueólogos y paleontólogos han desenterrado restos únicos que narran la historia de las primeras ocupaciones humanas en la zona mediterránea de la Península Ibérica.

Gracias al esfuerzo de investigadores como Eudald Carbonell, Jordi Estévez, Francesc Gusi, y al descubrimiento inicial realizado por Vicente Borràs, hoy podemos conocer cómo era la vida en el Pleistoceno Medio.

Este artículo te llevará a descubrir todos los secretos del Cau d’en Borràs: su ubicación, su increíble fauna fósil, las herramientas de piedra creadas por nuestros antepasados y el apasionante proceso de excavación y estudio.

¡Prepárate para un viaje a un pasado tan remoto que cuesta imaginar!

Fuente principal: cuevascastellon.uji.es

¿Dónde está el Cau d’en Borràs? Localización y características naturales

El Cau d’en Borràs se encuentra en un lugar privilegiado desde el punto de vista natural y estratégico.

Situado en la vertiente oriental de la Sierra Litoral del Señor o de Orpesa, este abrigo-sima se abre a unos 140 metros de altitud sobre el nivel del mar, justo en la transición entre las montañas y las llanuras costeras de la Plana Alta, en la provincia de Castellón.

Administrativamente, pertenece al municipio de Oropesa del Mar, un enclave que hoy en día es conocido por su turismo de playa, pero que en tiempos remotos ofrecía un refugio ideal para animales y seres humanos primitivos.

Su localización exacta corresponde a las coordenadas 40°05'10" E / 0°48'22" N, dentro de la hoja 616 Villafamés del Mapa 1/50.000 del Instituto Geográfico y Catastral​.

Desde el punto de vista geológico, el Cau d’en Borràs se encuentra en terrenos infracretácicos, concretamente sobre formaciones de calizas y margas del Aptiense Gargarensis.

La región está intensamente karstificada, es decir, el terreno ha sido modelado por la disolución de rocas, formando cavidades, grietas y simas como la que da origen al yacimiento.

Esta estructura, unida a una red de fallas, convierte la zona en un área muy permeable a la acción del agua​.

Una característica crucial del entorno es su protección natural frente a vientos fuertes y cambios climáticos bruscos, lo que proporcionaba condiciones relativamente estables en el pasado.

Además, cerca de la cueva aún persiste una pequeña surgencia activa, conocida como la Fuente del Señor, así como un barranco con el mismo nombre, elementos que garantizaron el acceso a agua durante las épocas más secas.

Todo esto convierte al Cau d’en Borràs en un auténtico mirador natural sobre la costa mediterránea y en un testigo silencioso de cómo era la vida en el Pleistoceno, mucho antes de que Oropesa del Mar se convirtiera en el destino turístico que conocemos hoy.

Cau d'en Borràs Oropesa del Mar, yacimiento prehistórico entre montañas

¿Quién descubrió el yacimiento? La historia de Vicente Borràs

Detrás de cada gran hallazgo arqueológico, suele haber una historia de curiosidad, pasión y casualidad.

En el caso del Cau d’en Borràs, el protagonista de esta historia es Vicente Borràs, un vecino de Oropesa del Mar aficionado a las salidas al campo en busca de restos arqueológicos.

Durante una de sus innumerables excursiones por la sierra litoral de su localidad natal, Vicente Borràs se topó con una cavidad discreta pero prometedora. Movido por su instinto y su interés por la historia, decidió explorarla.

En su interior encontró diversos fragmentos de restos líticos (herramientas de piedra) y huesos fósiles que rápidamente captaron su atención​.

Consciente del valor potencial de su hallazgo, Vicente no tardó en ponerse en contacto con el Servicio de Arqueología Provincial de Castellón.

No solo notificó el descubrimiento, sino que también depositó varios de los restos encontrados, mostrando un claro respeto por el patrimonio y una actitud ejemplar que permitió que el proceso científico se pusiera en marcha de manera adecuada.

El arqueólogo provincial, Francesc Gusi, se trasladó al lugar y confirmó la gran importancia del yacimiento.

Esto motivó que, en 1979, se organizara una campaña de excavación preliminar con la participación de destacados especialistas como Eudald Carbonell y Jordi Estévez, así como del Instituto de Ecología del Cuaternario del CSIC de Barcelona​.

Gracias a la perseverancia de Vicente Borràs y a su amor por la arqueología, hoy el Cau d’en Borràs es reconocido como un lugar clave para entender la prehistoria del litoral mediterráneo español.

Un pequeño gesto de exploración personal se convirtió en una gran aportación al conocimiento colectivo.

Acceso rocoso al Cau d’en Borràs con restos visibles de excavación

Boca de acceso al Cau d’en Borrás. Junto a las escaleras todavía se pueden apreciar los últimos restos de la tierra acumulada al exterior procedente de la cueva.

Así es el abrigo-sima: un escondite prehistórico en Oropesa del Mar

El Cau d’en Borràs no es una cueva tradicional de grandes dimensiones abiertas al paisaje, sino más bien una combinación de abrigo y sima-diaclasa, características típicas del terreno karstificado donde se encuentra.

La entrada al Cau d’en Borràs es estrecha y de forma cuadrangular, con aproximadamente 1,80 metros de ancho y 1,30 metros de altura.

A través de un pequeño corredor de unos 5,5 metros de longitud, se accede a una diaclasa vertical, es decir, una fisura profunda que se adentra en la roca​.

Esta diaclasa no es simplemente un pasaje; es un auténtico pozo natural que, en el momento de la excavación, alcanzaba una profundidad de al menos 8 metros.

La abertura superior de la sima se va estrechando a medida que baja, aunque posteriormente vuelve a ensancharse, formando un espacio subterráneo singular y desafiante para los exploradores y arqueólogos.

La sima-diaclasa comunicaba con el exterior a través de una estrecha chimenea vertical, actualmente casi obstruida por escombros naturales.

Este conducto fue probablemente la vía de entrada de sedimentos, animales y, en ocasiones, seres humanos durante miles de años​.

El ambiente dentro de la cueva era muy especial: la acumulación de sedimentos generó una estratigrafía compleja de hasta 14 niveles distintos, formados por capas de arcillas, gravas y brechas osíferas (rocas mezcladas con restos fósiles).

Este apilamiento refleja miles de años de historia natural, donde distintos eventos climáticos y ecológicos fueron dejando su huella​.

Además, se encontraron vestigios de estalagmitas rotas y concreciones calcáreas, indicadores de un ambiente subterráneo activo y húmedo en ciertas épocas, muy diferente del clima más seco que caracteriza la región hoy en día.

En resumen, el Cau d’en Borràs era un refugio perfecto: escondido, protegido, difícil de acceder para grandes depredadores o enemigos, y estratégicamente ubicado cerca de fuentes de agua y vistas despejadas sobre el litoral.

Estas condiciones explican por qué fue elegido ocasionalmente tanto por animales salvajes como por los primeros grupos humanos que pasaron por la región.

Perfil estratigráfico del yacimiento Cau d’en Borràs

Imagen 1 - Sección vertical de la sima-diaclasa con el correspondiente corte estratigráfico

La vida hace cientos de miles de años: restos de animales y humanos

Explorar el Cau d’en Borràs es abrir una ventana hacia un mundo perdido, donde la vida era muy distinta a la actual.

Gracias a los hallazgos de arqueólogos y paleontólogos, sabemos que hace aproximadamente 400.000 años, esta cueva fue testigo de la coexistencia de animales salvajes y seres humanos primitivos​.

Los restos fósiles recuperados en las distintas capas del yacimiento son impresionantes en cantidad y variedad.

Entre los animales más destacados se encuentran grandes carnívoros como el lince, la pantera, un pequeño cánido y un úrsido que posiblemente pertenecería al género Plionarctos.

También se hallaron huesos de pequeños mamíferos como topos, ratones (Apodemus sp. y Microtus sp.), conejos, y numerosas especies de aves, lo que sugiere que el abrigo fue un punto de atracción para la fauna local​.

Pero uno de los descubrimientos más sorprendentes fue la identificación de restos de un animal muy especial: el Hemitragus bonali, una especie extinta de cabra salvaje.

Se trata del primer hallazgo de esta especie en la Península Ibérica. El Hemitragus bonali habitaba zonas montañosas de clima templado, y su presencia ayuda a datar los niveles más profundos del yacimiento en el Pleistoceno Medio​.

En cuanto a la presencia humana, los indicios son igualmente reveladores.

Se encontraron herramientas de piedra —núcleos, lascas, percutores— pertenecientes a una cultura arcaica, probablemente vinculada a los primeros Homo heidelbergensis o arcantropinos europeos​.

Estas piezas fueron elaboradas de manera muy rudimentaria, a partir de cantos rodados recogidos de las playas cercanas o de piedras locales.

No se observan técnicas elaboradas de talla secundaria, lo que indica que eran instrumentos destinados a usos inmediatos, como cortar carne o procesar materiales.

El tipo de ocupación humana que revela el Cau d’en Borràs no fue prolongado ni permanente. La estrechez de la sima y sus condiciones limitadas sugieren visitas esporádicas: pequeños grupos que, quizás durante expediciones de caza, aprovecharon el abrigo para refugiarse brevemente, descansar o procesar sus presas​.

En definitiva, el Cau d’en Borràs es un escenario que permite imaginar una vida dura y salvaje, donde cada día era una lucha por la supervivencia en un entorno natural aún virgen.

Interior vertical de la sima del Cau d’en Borràs visto desde arriba

Vista parcial desde la parte superior de la sima-diaclasa del desarrollo vertical de la misma.

El trabajo de los arqueólogos: qué se encontró y cómo se estudió

Tras el descubrimiento inicial realizado por Vicente Borràs, el Servicio de Arqueología Provincial organizó en 1979 una primera campaña de excavación científica.

En ella participaron expertos de alto nivel como Eudald Carbonell, Jordi Estévez y Francesc Gusi, junto al asesoramiento del Instituto de Ecología del Cuaternario del CSIC de Barcelona​.

El trabajo en el Cau d’en Borràs fue todo un desafío. Los arqueólogos comenzaron levantando una planta detallada del abrigo-sima, midiendo cada sección y elaborando un corte estratigráfico preciso.

Se identificaron 14 niveles de sedimentos diferentes, alternando entre arcillas, gravas y brechas osíferas​.

Cada capa contenía evidencias valiosas:

  • Restos de fauna fósil, como huesos de carnívoros, herbívoros y aves.
  • Instrumentos de piedra, como núcleos, percutores y lascas.
  • Concreciones calcáreas y fragmentos de estalagmitas, que ofrecieron pistas sobre las condiciones climáticas pasadas.

Una parte fundamental del trabajo fue el cribado minucioso de las tierras depositadas tanto dentro como fuera de la cueva.

Gracias a este proceso se recuperaron numerosos microfósiles y piezas arqueológicas que habrían pasado desapercibidas en una excavación convencional​.

Además, los restos se enviaron para análisis especializados:

  • Los fósiles animales fueron estudiados en el Laboratorio de Cuaternario del CSIC.
  • Los materiales líticos fueron clasificados y conservados en el Servicio de Arqueología Provincial, y algunos se expusieron en el Museo Provincial de Castellón​.

Un dato interesante es que parte del equipo que participó en las excavaciones incluía tanto arqueólogos profesionales como voluntarios entusiastas, demostrando que la pasión por la prehistoria puede movilizar a toda una comunidad.

Gracias a este esfuerzo, hoy conocemos en profundidad no solo los restos materiales, sino también el contexto ecológico, climático y cultural de los habitantes prehistóricos de Oropesa del Mar.

Niveles 4 y 5 del pozo arqueológico en el Cau d’en Borràs

Vista parcial de los niveles 4, 5 (2,70/4,30 m).

Niveles 8 al 14 del pozo en el Cau d’en Borràs

Fondo provisional del pozo con los niveles 8 al 14 (5,30/8 m).

Herramientas prehistóricas del Cau d'en Borràs en Oropesa del Mar

Imagen 2 - Unifacial tipo chopper; 1. Núcleo con única extracción; 2. Percutor con descantillado distal; 3. Unifacial tipo chopper; 4. Lasca de talón cortical; 5. Percutor con piqueteado de utilización

Comparativa de tibias fósiles de Capra y Hemitragus del Cau d'en Borràs

Imagen 3 - A) Tibia distal derecha de Capra. B) Tibia distal derecha de Hemitragus. Vistas por la cara anterior. C) Tibia derecha de Capra. D) Tibia derecha de Hemitragus. Vistas por la cara articular distal.

Curiosidades del Cau d’en Borràs: hallazgos sorprendentes

El Cau d’en Borràs no solo es importante por su antigüedad, sino también por varios hallazgos únicos que han capturado la atención de los investigadores.

Estas son algunas de las curiosidades más fascinantes que han surgido de este yacimiento:

Herramientas de piedra hechas de cantos rodados

Los humanos que pasaron por el Cau d’en Borràs no utilizaban cualquier piedra.

Muchas de las herramientas encontradas fueron fabricadas a partir de cantos rodados recogidos en las playas cercanas​. Estos cantos eran luego golpeados de manera sencilla pero eficaz para crear instrumentos cortantes, como los choppers —hachas primitivas de un solo filo—.

Este hecho nos habla de una adaptación inteligente al entorno: los primeros pobladores aprovechaban los recursos naturales más accesibles para su vida diaria.

Sin señales de fuego ni vida establecida

A diferencia de otros yacimientos como L’Aragó o Lunnel Viel en Francia, en el Cau d’en Borràs no se han encontrado restos de fuegos ni estructuras domésticas​.

Esto confirma que su uso fue más puntual que residencial, ideal para cazadores en tránsito o grupos de recolectores.

Restos de un animal “desconocido” en la Península Ibérica

Uno de los mayores tesoros encontrados es, sin duda, la presencia de restos de Hemitragus bonali, una especie extinta de cabra montés que nunca antes había sido documentada en España​.

Hasta entonces, se conocía solo en zonas de Francia. Esto convierte al Cau d’en Borràs en un punto clave para entender la expansión de especies durante el Pleistoceno Medio.

Señales de actividad humana esporádica

La presencia de herramientas líticas junto a restos de animales sugiere que pequeños grupos humanos utilizaron el abrigo como refugio temporal. No vivieron allí de forma continua: parece que llegaban, procesaban sus presas y luego seguían su camino​.

De hecho, en uno de los niveles más profundos se encontró una columna vertebral completa de un animal, probablemente arrojada allí tras ser despiezada en la entrada de la cueva.

Cada uno de estos detalles convierte al Cau d’en Borràs en una auténtica cápsula del tiempo, una pieza fundamental para reconstruir la vida de nuestros ancestros en el litoral mediterráneo.

Importancia del Cau d’en Borràs en la historia prehistórica de España

El Cau d’en Borràs ocupa un lugar especial dentro del mapa arqueológico de la Península Ibérica.

Aunque es menos conocido que grandes yacimientos como Atapuerca (Burgos) o Cueva Victoria (Murcia), su valor científico es incuestionable​.

En primer lugar, se trata de uno de los pocos testimonios directos de ocupación humana en la costa mediterránea durante el Pleistoceno Medio.

Mientras la mayoría de los grandes yacimientos se encuentran en el interior peninsular o asociados a asentamientos estables, el Cau d’en Borràs documenta una forma de vida más esporádica, probablemente vinculada a grupos de cazadores-recolectores que exploraban las sierras costeras.

Su posición geográfica —elevada, protegida, con vistas al mar y cerca de fuentes de agua— encaja perfectamente con los modelos de asentamiento utilizados por los humanos de la época​.

¿Qué hace único al Cau d’en Borràs?

  • Fauna singular: La presencia de Hemitragus bonali lo convierte en un referente para los estudios sobre la dispersión de especies durante el Pleistoceno​.
  • Industria lítica arcaica: Los instrumentos encontrados son testimonio de técnicas de talla muy rudimentarias, propias de las primeras culturas humanas del Paleolítico inferior​.
  • Conexiones europeas: Comparte características con yacimientos franceses como Lunnel Viel y L’Aragó, lo que sugiere que había una continuidad cultural a lo largo del arco mediterráneo occidental​.

Un eslabón perdido entre el sur y el noreste peninsular

Los arqueólogos han señalado que el Cau d’en Borràs se sitúa estratégicamente entre las grandes concentraciones de depósitos prehistóricos del sur (como El Aculadero, en Cádiz) y del noreste (como el Cau del Duc de Ullà, en Girona)​.

Su estudio ayuda a completar el mapa de las rutas migratorias y de ocupación humana en tiempos tan remotos.

¿Cómo visitar Oropesa del Mar y descubrir su increíble patrimonio?

Visitar Oropesa del Mar es mucho más que disfrutar de sol y playa. Este rincón de la provincia de Castellón esconde auténticas joyas históricas como el Cau d’en Borràs, que complementan perfectamente cualquier escapada cultural o de naturaleza.

Aunque el Cau d’en Borràs no es actualmente un yacimiento visitable de forma turística masiva (por su ubicación y su naturaleza protegida), conocer su existencia añade un valor especial a la visita a Oropesa.

Puedes acercarte a su entorno natural a través de las rutas de senderismo que recorren la Sierra de Oropesa y el Barranco del Señor.

Desde lo alto de estas sierras, obtendrás impresionantes vistas del mar y de los relieves que hace miles de años sirvieron de refugio a nuestros ancestros.

Otros lugares que no te puedes perder en Oropesa del Mar:

  • El casco antiguo: Un laberinto de calles medievales lleno de historia y rincones pintorescos.
  • El Castillo de Oropesa: Fortaleza árabe del siglo XI, con visitas guiadas.
  • La Torre del Rey: Antigua torre defensiva frente al mar, del siglo XVI.
  • Las playas: La Concha, Morro de Gos o Playa de la Renegà, perfectas para desconectar después de una excursión cultural.
  • El Vía Verde del Mar: Ideal para recorrer caminando o en bicicleta, conectando Oropesa con Benicàssim.

Y si eres amante de la arqueología o la paleontología, no dudes en visitar el Museo de Etnología de Castellón, donde algunos de los materiales encontrados en el Cau d’en Borràs han sido expuestos​.

En definitiva, Oropesa del Mar es el lugar perfecto para quienes buscan mezclar naturaleza, historia y relax. El Cau d’en Borràs es un capítulo fundamental en esta historia escondida bajo tierra... ¡y ahora también en tu itinerario!

El yacimiento es una visita de arqueología, y alrededor hay bastante más que ver. El castillo, el casco antiguo, el mirador y las playas están reunidos en la guía de qué hacer en Oropesa del Mar.

Referencias y agradecimientos

La elaboración de este artículo ha sido posible gracias a los trabajos de investigación realizados por destacados arqueólogos y paleontólogos como Eudald Carbonell, Jordi Estévez, Francesc Gusi y Vicente Borràs, cuyo descubrimiento inicial permitió abrir una nueva ventana al pasado de Oropesa del Mar.

Toda la información presentada aquí se ha basado en fuentes científicas rigurosas, en especial el documento oficial del proyecto de excavación:

Referencia principal:

Carbonell, E., Estévez, J., Gusi, F. (1979-1981). Resultados preliminares de los trabajos efectuados en el yacimiento del Pleistoceno medio de "Cau d'en Borràs" (Orpesa, Castellón). Universidad Jaume I de Castellón.

👉 Acceso al documento completo

Agradecemos a todas las instituciones, investigadores y colaboradores que han permitido que este fragmento de la historia humana vuelva a ver la luz.